Joven drogadicto

Programa de prevención de consumo de drogas.

El consumo de drogas y otras sustancias psicoactivas está creciendo en el país. No solamente porque cada vez más personas consumen drogas como lo evidencian los estudios, sino porque el fenómeno mundial de las drogas emergentes es también una realidad en el contexto nacional en el que cada vez surgen sustancias diferentes que hacen más diverso el mercado ilegal de las drogas.

El promedio de edad de inicio de consumo se incrementa entre los 15 y los 19 años (aunque en nuestra experiencia sabemos que es a menor edad), con predominio del sexo masculino, en una relación de 7:1 sobre el femenino. El promedio de inicio en el ámbito educativo estriba hacia el octavo grado. Las drogas de mayor consumo son: el alcohol, la marihuana, la cocaína y varios tipos de sustancias sintéticas.

Las dificultades de la sociedad en general y de nuestro país en particular (violencia, crisis económica, población rural desplazada, desempleo, narcotráfico, etc.), se perciben magnificadas y son cada vez más preocupantes. La violencia social y familiar (entre otros: homicidios, accidentes de tránsito, suicidios, accidentes de trabajo, lesiones personales, etc.), un gran número de actos delictivos, el bajo rendimiento escolar y laboral y, un alto porcentaje de trastornos psiquiátricos se encuentran asociados, no casualmente, al consumo de alcohol y otras sustancias psicoactivas. Existen varios estudios e investigaciones en nuestro medio, confirmando reiterativamente a nivel macro social, la relación existente entre la violencia y el consumo de sustancias psicoactivas; estos dos fenómenos se retroalimentan recíprocamente y se constituyen claramente en graves problemas de salud pública.

El programa Horizonte de Vida ofrece a los integrantes una perspectiva nueva en su vida, ayudando a los adolescentes a dejar su hábito y ofrecerles una alternativa.

El programa existe de cuatro etapas en donde los adolescentes estarán confrontados con su problemática, donde su entorno (familia, amigos, compañeros) se integran dándoles apoyo, donde se aprenden nuevas habilidades y empiezan a participar en la comunidad, y reciben guía durante la reintegración. Durante el proceso los adolescentes son internados en una finca donde reciben el apoyo profesional de un trabajador social, un equipo médico y un psiquiatra. El tratamiento tiene una duración entre 3 a 6 meses, durante lo cual los adolescentes están preparados para su reintegración en la sociedad.